Menu principal

Descubren un aterrador y gigantesco gusano que vive en el fango

A medida que la biodiversidad disminuye rápidamente, nuestro entorno parece depararnos aún alguna que otra sorpresa. Así, un equipo internacional de investigadores liderados por la Universidad de Utah (EE. UU.) han hallado un ejemplar de una especie no estudiada anteriormente: un animal parecido a un gusano que vive en una gigantesca y negra casa de barro o fango. Esta especie de gusano no come, sino que obtiene su energía de una forma de azufre.

Los científicos conocían acerca de la existencia de esta criatura desde hace siglos. De hecho, allá por el S.XVIII se describía como un animal de tres a cinco pies de largo -90-150 cms-, con conchas en forma de colmillo que lo envuelven.

"Las conchas son bastante comunes pero nunca hemos tenido acceso al animal que vive dentro", explica Daniel Distel, líder del trabajo.

Esta emblemática criatura puede llegar a medir 1.50 metros de largo

El hábitat preferido del animal no estaba claro, pero gracias a la serendipia (los expertos vieron un vídeo que mostraba extrañas criaturas plantadas, como zanahorias, en el barro de una laguna poco profunda), establecieron una expedición y encontraron especímenes vivos deKuphus polythalamia.

Con un gusano gigante vivo en la mano, el equipo de investigación lavó cuidadosamente el barro pegajoso que se extendía por la concha del gusano gigante, revelando a la criatura que vivía en su interior.

"Me sorprendió cuando vi por primera vez la enorme inmensidad de este extraño animal. Estar presente en el primer encuentro de un animal como este es lo más cerca que he podido estar de ser un naturalista del siglo XIX", comenta, Margo Haygood, coautor del trabajo.

Debido a que el animal nunca había sido estudiado rigurosamente, poco se sabía acerca de su hábitat o biología.

¿Por qué este animal es tan inusual?


La respuesta puede encontrarse en el remoto hábitat en el que se encontró, una laguna cargada de madera podrida. A diferencia de otros gusanos, Kuphus vive en el barro; en un lugar bastante apestoso. El barro orgánico alrededor de su hábitat emite sulfuro de hidrógeno, un gas derivado de azufre, que tiene un olor parecido a huevo podrido. Este ambiente tan nauseabundo para los humanos supone un banquete para el gusano gigante.

Y sin embargo no come, o si lo hace, come muy poco. En su lugar, las bacterias beneficiosas que viven en sus branquias hacen la comida para ellos. Como pequeños cocineros, estas bacterias usan el sulfuro de hidrógeno como energía para producir carbono orgánico que alimenta al gusano (en un proceso similar a la fotosíntesis de las plantas). Como resultado, muchos de los órganos digestivos internos de Kuphus se han reducido debido a la falta de uso.

El estudio ha sido publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.