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29 de enero de 2017: el día en que el terrorismo anti musulmán cobró vidas en Quebec

Hace exactamente un año, un estudiante canadiense de ideas nacionalistas y xenófobas, Alexandre Bissonnette, de 27 años, ingresó a las 7:54 de la tarde a la mezquita de la ciudad de Quebec con dos armas, un fusil militar CZ 858 y una pistola de 9 milímetros, abriendo fuego contra las personas que se encontraban reunidas en el centro religioso.

En ese ataque contra la comunidad musulmana, el peor ocurrido en Canadá, murieron 6 personas y otras 19 resultaron heridas.

Tanto el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, así como el primer ministro de la provincia de Quebec, Philippe Couillard, calificaron esa masacre como acto terrorista.

Ese ataque también se produjo en un momento de indignación el mundo tras la decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acusado por distintas voces de ser una persona racista, de prohibir la entrada a ese país a ciudadanos de siete países de mayoría musulmana.

El imán canadiense Hassan Guillet, junto a su esposa, Nathalie Groulx. (Foto: Catou MacKinnon/CBC)

“Condenamos este ataque terrorista contra los musulmanes en un centro de culto y refugio”, señaló Trudeau en un comunicado. “Es doloroso ver esta violencia sin sentido. La diversidad es nuestra fortaleza y la tolerancia religiosa es un valor que nosotros, como canadienses, queremos”.

Una de las figuras de la comunidad musulmana que salió a la palestra en ese momento fue el imám Hassan Guillet.

Entrevistado por Radio Canadá Internacional, con ocasión del primer aniversario de la masacre, el religioso musulmán destacó que los grupos minoritarios de la ultraderecha racista en Quebec no representan la voz de la mayoría de la población.

Lo que Guillet teme es que, tomando en cuenta que este 2018 es un año de elecciones en la provincia de Quebec, estos grupos anti-inmigrantes contaminen la campaña política y las plataformas de los distintos partidos políticos.

Alexandre Bissonnette, acusado de cometer el atentado terrorista en la mezquita de Quebec. (Foto FB)

Sin embargo, los partidos políticos en la provincia de Quebec han sido acusados de utilizar políticamente cuestiones como la diversidad religiosa en la provincia al proponer una controvertida ley de “Neutralidad Religiosa”.

Esa ley, también conocida como Ley 62, establece que para dar o recibir servicios públicos, ya sea en el transporte público, la atención médica, los servicios educativos y de guardería, una persona debe tener el rostro descubierto. Se pueden hacer excepciones, dice la ley, pero no si el tener el rostro cubierto compromete la seguridad o interfiere con la necesaria identificación o comunicación.

Sus críticos han denunciado que esa ley fue diseñada para complacer a los votantes anti-musulmanes en regiones fuera de Montreal, donde rara vez tendría que aplicarse. También discriminará injustamente a un pequeño número de mujeres que usan el niqab o la burka y que viven principalmente en la región del Gran Montreal.

Miembros de Storm Alliance, un grupo de extrema derecha opuesto a la inmigración musulmana, en el puesto fronterizo de Saint-Bernard-de-la-Colle, Quebec, manifiestan contra el ingreso de refugiados a Canadá. (Foto: Lisa Laventure/CBC)

Quebec atraviesa un momento crítico en cuanto a las relaciones entre la diversidad pluricultural y la cultura dominante francófona. Según el imám Hassan Guillet, los discursos de racismo e islamofobia en las redes sociales en la provincia de Quebec muestran que todavía queda mucho por hacer para que se establezca un clima de respeto y reconocimiento hacia la minoría musulmana.

Fuente: Radio Canada inernational